miércoles, octubre 26, 2005

Dislexiófonos

d i s l e x i o f o n i a + (KTDDT) . kermesse trash de desagregación tecnológica




P R E - S C R I P T U M


Podríamos aventurarnos a decir: en este caso, no nos interesan los resultados.

Vale una aclaración.

Un resultado predecible requiere de una técnica específica: una operación repetible realizada con herramientas diseñadas y perfeccionadas a tal fin. Es notable nuestro escaso adiestramiento en este sentido. En cuanto manejamos con cierta precisión una herramienta, abandonamos la producción, volviendo inmediatamente una y otra vez a la categoría de los inexpertos: músicos experimentales inexpertos, o videoartista ocasional inexperto, por ejemplo.

Un inexperto corre con muchas desventajas. Perderá mucho tiempo para realizar, o apenas balbucear, aquello que los que han adquirido experiencia pueden producir con precisión y rapidez. No sabrá exactamente que herramientas utilizar, es probable que las utilice en forma equivocada o alterando su función. En síntesis: no es recomendable contratar inexpertos si se pretende efectividad.

Ahora bien, paradójicamente, esa definición de experiencia ligada a las nociones de producción y consumo invierte completamente la idea de experiencia como fuerza capaz de ampliar los canales sensitivos y cognitivos a través de la experimentación directa. Un punto, entonces, a favor del inexperto: tener que realizar siempre la experiencia por sí mismo.

Utilizar las herramientas por el lado incorrecto, modificarlas o alterarlas, usar herramientas que no sirven (las que, según se ha dicho exigen una mayor pericia) no es solo una característica del grupo de los inexpertos. Desde los pianos preparados de John Cage, pasando por la manipulación de discos compactos de Nic Collins o los violines con cintas magnéticas de Laurie Anderson, las herramientas-instrumentos han sido modificadas, alteradas y “mal usadas” para intentar acercarse con mayor intensidad a la experiencia inédita.

Para personas de experiencia indiferente, como nosotros, se vuelve irresistible el deseo de conectar los cables en las entradas equivocadas: confundir el input con el output esperando que algo estalle, y si, finalmente, solo percibimos un zumbido leve, disfrutar de ese silencio sucio con el que suele entretenernos la información desconcertada que, al perder su funcionalidad primera y entrar en una cadena de traducciones equívocas, se escapa a nuestras posibilidades de decodificación.

Tal vez ahora podamos comenzar: no nos interesan los resultados, hasta cierto punto.
















t r a d u c c i o n e s.


La imposibilidad de poder ver mejor las imágenes que, en cierto modo, se desvanecían ya al aparecer, dijo Austerlitz, me condujo finalmente a la idea de encargar una copia a cámara lenta… y realmente, en ese documento, cuatro veces mas largo… se veían cosas y personas que hasta entonces se me habían ocultado… Lo mas inquietante fue la transformación de los ruidos… la alegre polka de algún compositor de operetas austriaco…se ha convertido en una marcha fúnebre que se arrastra con lentitud.

W. G. SEBALD Austerlitz

1 L o s t i n…

Toda traducción implica en principio una pérdida: al menos un ruido o una interferencia que moldea la información a decodificar. Nuestro propio sistema cognitivo y de representación actúa a través de una serie de traducciones en donde la realidad de lo observado es transmutada, mediante una sucesión de traslaciones-transformaciones, a una representación y estas estructuradas en un lenguaje. Imago y vestigium, para expresarlo como los teólogos de la Edad Media, en donde lo visible no es otra cosa que una imagen de pérdida: el vestigio, la huella, la ruina de una semejanza perdida.

Una traducción equívoca, por otro lado, puede acercarnos como cualquier mal interpretación, a una realidad inesperada: en verdad podríamos afirmar que toda interpretación no es más ni menos que una mal interpretación, ya que el ruido y las interferencias son partes constitutivas en estos procesos mentales.

Aquello perdido en la traducción se revela, entonces, como material y discurso: perder para ver; una vez más, ocultar y develar simultáneamente.


2 M a r c e l l u s y A l b e r t

Nuestro sistema interno de traducción de información puede jugarnos una mala pasada. Conocidas son las “ausencias” cotidianas que suelen manifestarse en torpezas motrices más o menos relevantes: brevísimos estadíos epilépticos en los que se detiene momentáneamente la percepción y nuestra vigilia se torna intermitente.

Casos más complejos son aquellos que entran dentro de las categorías de la afasia y la dislexia en donde se produce una verdadera ceguera o amnesia verbal. Si bien la capacidad de la vista, el intelecto y las posibilidades del habla permanecen intactos, la pérdida de la capacidad de asignar un significado a los símbolos verbales impresos o escritos hace imposible su decodificación. Algunos enfermos aléxicos pueden seguir escribiendo aun cuando no pueden leer lo escrito, lo que ha llevado a comentar que escriben como si tuvieran los ojos cerrados. Otros, por el contrario, necesitan un largo período de adaptación para corregir sucesivamente los signos fragmentarios y superpuestos hasta hacerlos coincidir con palabras conocidas y aceptadas.

Anulando las distancias entre casos patológicos extremos y las mínimas interferencias cotidianas que se presentan en un individuo considerado sano, podemos reconocer que estas alteraciones en la traducción de la información cumplen un rol preponderante en los procesos perceptivos y particularmente en los procesos artísticos.

Comparemos dos textos de disciplinas diferentes pero que comparten características comunes:

1
Faust ha llamado la atención sobre dos curiosos defectos que ha observado en asociación con la dislexia de evolución y que sugieren una “disgnosia” visual del más alto nivel. En primer lugar existía una extraña incapacidad por parte del niño disléxico para interpretar el significado de las expresiones faciales de la gente especialmente cuando ésta aparecía en forma de cuadro. En segundo lugar, él observó una verdadera agnosia simultánea, es decir una incapacidad para captar el significado de un cuadro en conjunto.

2
Mi pintura no procede del caballete… En el suelo me siento mucho más a gusto. Me siento mas cerca del cuadro, mas parte de él, ya que, de esta manera, me es posible dar vueltas en torno de él, trabajar desde sus cuatro lados y, literalmente, estar en la pintura.
Cuando estoy en el cuadro, no me doy cuenta de lo que hago. Y es solo después de un período de “ponerme al tanto” que veo lo que he estado haciendo.


La cita número uno corresponde al libro Dislexia de Evolución de Macdonald Critchley. La segunda es un comentario de Jackson Pollock a propósito de su método de trabajo: un proceso de producción a ciegas, en donde la forma del conjunto solo puede reconstruirse luego de un paciente período de adaptación y re-visualización, proceso muchas veces asociado a las patologías neurológicas donde, como hemos visto, puede producirse una ceguera selectiva intermitente.

Se ha dicho con frecuencia que los niños disléxicos “encuentran un placer especial en el colorido mundo de la fantasía, ilustran historias fantásticas y ejecutan trabajos manuales complicados.” De particular interés es la historia de Jack Taylor, un inglés disléxico de 24 años, carente de instrucción, a quien se consideró un pintor de promisorio talento. Por otro lado, reproducciones de las obras pictóricas de dos de los pacientes “predilectos” del doctor L. Bender, Marcellus y Albert, sirven para ilustrar sus informes.




3 P a p e l a t r a p a m o s c a s


Looking at postcards is better than looking at the real thing.

Talking Heads. Stop Making Sense.


No tengo el mínimo recuerdo. Simplemente, ya no me acuerdo. Se que fue en Tokyo, se que era la primavera del ´83. Lo se, llevaba una cámara conmigo y rodé cierto metraje. Estas imágenes ahora existen y se han convertido en mi memoria. Pero no puedo evitar pensar que si hubiera ido allí sin cámara, ahora podría recordar mejor.
Win Wenders Tokyo-Ga


Según Marshall Mc Luhan las tecnologías “eléctricas” funcionan como prótesis técnicas que vendrían a ocupar el lugar de nuestro sistema nervioso central, ya no solo nos expandimos hacia el mundo con extensiones motrices de nuestro cuerpo: todo nuestro sistema interno de flujo de información ha encontrado un camino de salida y expansión que retorna una y otra vez como “una red de penetrante energía que se adentra sin cesar en nuestro sistema nervioso”.

En cierto sentido, las pequeñas ausencias cotidianas, se han ido desplazando paulatinamente hacia el ideal de una razón y una memoria sin desmayos, que actúa de manera continua y en la cual todo queda atrapado indiferenciadamente. Una memoria de papel atrapamoscas, para decirlo con Paul Virilio, asociando estos procesos mentales directamente con las memorias digitales, de las cuales se supone que carecen de lagunas. Sin embargo, ¿qué tipo de pérdidas siguen operando en esta supuesta vigilia continua? Y, por otro lado, ¿es posible pensar que existen determinadas pérdidas, ruidos o interferencias que son imprescindibles para construir sentido y a la vez para permitirnos percibir y decodificar procesos cambiantes?

La cámara de cine capta indiscriminadamente la realidad, sin embargo Win Wenders declara, al comienzo de su film, haber olvidado lo sucedido en Tokyo. Para Wenders la realidad de las imágenes ha vuelto invisibles los hechos. Nosotros, por el contrario, como espectadores del film, reconstruimos el relato fragmentario y “tartamudo” de un Tokyo que existe gracias a estos momentos intermitentes: pequeños desmayos nos permiten disfrutar del viaje y reconstruir el sueño de la continuidad en lo discontinuo.






P R O Y E C T O

d i s l e x i o f o n i a KERMESSE TRASH DE DESAGREGACIÓN TECNOLÓGICA


Lo que interesa es mezclarlo todo. Como si todas esas cosas pudieran tener la misma importancia. Estamos interesados en mantener esa especie de temblor…esa especie de juego de ser de muchas maneras.
Enric Miralles



I N T R O

dislexiofonia + (KTDDT) propone una multiplicidad de mecanismos y sistemas de traducciones equívocas e interferencias operadas sobre una serie de “documentos” tanto analógicos como digitales.

Estos mecanismos operarían básicamente a través del des-montaje de artefactos que cotidianamente son utilizados de manera unidireccional e inequívoca: electrodomésticos varios en uso o desuso, cintas analógicas de audio y video, lectoras de tarjetas magnéticas y códigos de barras, discos de vinilo, discos compactos, materiales y artefactos marginados por causa de una dificultosa comercialización o simplemente reemplazados por tecnologías emergentes: objetos de un culto olvidado junto a los vestigios diarios de las tecnologías de última generación.

Producir superposiciones, erosiones y distorsiones en la información, así como proponer lecturas inesperadas como consecuencia del desmontaje y transformación de los medios de traducción persigue un doble propósito: por un lado, al poner al mismo nivel la llamada alta y baja tecnología, desmontando y des-agregando partes, produciendo reconexiones fallidas e híbridos técnicos buscamos evidenciar las estructuras y lógicas de funcionamiento, desplegando la misteriosa caja negra en la que se convierten los artefactos tecnológicos en la cotidianeidad de un uso reactivo y no-reflexivo.

dislexiofonia propone a su vez hacer visible y audible la inestabilidad de los sistemas de lectura y traducción de información utilizando en principio métodos simples de desagregación: una serie de cabezales de lectura de video conectados en red leyendo simultáneamente una cinta sin fin, permiten visualizar la erosión y superposición de la imagen; un lector láser de códigos de barra decodifica la información traduciéndola a voces que pueden “cantar”; un disco de vinilo es utilizado para operar video.


sonido para una imagen. música de interferencias


Las operaciones específicas en el material, preparado o no (cintas analógicas con múltiples cabezales de lectura, LP preparados que operan video, etc) así como la producción a tiempo real de material para ser ingresado a la red de traducciones, podrán ser manipuladas desde un grupo de dislexiófonos: hardware híbrido que permite controlar y operar esta serie de traducciones y manipulaciones.

De la misma manera que los ojos de alguien que pierde sucesivamente la capacidad de la audición comienzan a traducir de manera inconsciente el movimiento en sonido, los dislexiófonos funcionan como mecanismos de traducción alterados: una imagen busca en la memoria la forma de convertirse en sonido.





B R E V E D E S C R I P C I O N.


Montaje de los d i s l e x i ó f o n o s en la sala.

Tres grupos de traductores-operadores se montarán en una sala. Cada uno permitirá operar unas traducciones específicas: algunos trabajarán con tecnologías analógicas, otros con hibridaciones analógico-digitales. La manipulación de materiales y hardware se realizará mediante unas mesas o “bloques-de-trabajo” (b-d-t) en las que se (des)montarán los diversos mecanismos permitiendo operaciones diversas: desde el control de comandos simples como play, rec, stop, etc., pasando por la utilización de sensores de proximidad o luminosidad, hasta la interacción física directa manipulando, por ejemplo, discos de vinilo preparados.

1
El primer b-d-t nos propone un acercamiento directo, manipulando diversos controles y operadores de una serie de controladores analógicos de video, convirtiendo a los usuarios en una suerte de VJ analógicos: la posibilidad de montar, erosionar y descomponer imágenes y sonidos a través de un sistema construido con fragmentos de artefactos convencionales. Componentes de video caseteras, televisores, etc. se despliegan en el dislexiófono 1. Una serie de mixers dirigen la información hacia un grupo de monitores, posibilitando superposiciones. A su vez, una cámara de video nos permite ingresar al sistema fragmentos tomados en directo o loops registrados en tiempo real por los usuarios.

2
El dislexiófono 2 permite reinterpretar un lenguaje utilizado cotidianamente como sistema de control y administración: utilizando la tecnología óptica de lectura de códigos de barra como disparador de palabras y sonidos, posibilita montar frases sónicas a partir de la lectura de los códigos de diversos productos comerciales que serán proveídos en la instalación o que los mismos participantes provean de forma espontánea y personal.

3
El último b-d-t propuesto se presenta como una serie de bandejas giradiscos tradicionales pero que permiten una serie de operaciones que, inesperadamente, responden de manera no convencional. Un disco de vinilo común y corriente nos permite operar video. Por otro lado, sobre la superficie de un LP convencional se re-imprime un código que detona modificaciones inesperadas en el audio reproducido. Estas alteraciones en los materiales y métodos de lectura y traducción, nos invitan a convertirnos en inexpertos DJ que no sabrán exactamente el resultado de la manipulación del material hasta no realizarla efectivamente.

jueves, octubre 13, 2005


d i s l e x i o f o n i a + (KTDDT)

d i s l e x i o f o n i a + (KTDDT)

K E R M E S S E T R A S H D E D E S A G R E G A C I Ó N T E C N O L Ó G I C A

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